Lluvia ácida

El pH del agua de lluvia normalmente es un poco ácido (pH alrededor de 6) debido a los ácidos naturales de la atmósfera y a la tendencia de Dióxido de Carbono (CO2) de disolverse y formar el ácido carbónico débil (H2CO3). Sin embargo, esto está cambiando a consecuencia de la actividad industrial del hombre ya que esto libera cantidades considerables de compuestos de Azufre y Nitrógeno que generan ácido sulfúrico (H2SO4) y nítrico (HNO3) respectivamente.

Las primeras pistas sobre el devastador efecto de estos ácidos en el ambiente provino de una observación hecha en los años 50's en el Lago Brooktrout, en Nueva York, en el que los peces y muchas especies pequeñas como las ranas habían desaparecido. Este lago se encontraba a unos 14 km de la carretera más cercana y no había ningún desagüe de aguas residuales que se vertiera en él. En un principio se culparon a los taladores de árboles, al exceso de material en descomposición de materia vegetal e incluso a la actividad de otras especies animales como los castores que construían diques y alteraban el flujo normal del agua. La comunidad científica tardó varios años en encontrar las causas reales.


El análisis del agua del lago (y de otros donde también había desaparecido la fauna) reveló una notable acidez con valores de pH por debajo de 5 unidades (estudios en otras partes del mundo detectaron valores de pH de 4 y en lluvias ocasionales valores de pH de 2). Los peces se ven afectados por el agua ácida porque disminuye su capacidad de metabolizar el calcio y las hembras no pueden producir huevos. Con el tiempo, el pH ácido de las aguas puede acabar con poblaciones enteras de peces. El pH ácido también ocasiona la solubilidad de algunos metales tóxicos como el aluminio y el mercurio. Otros efectos indirectos de la lluvia ácida y la solubilidad de metales tóxicos es la disminución en la fijación natural del nitrógeno atmosférico por parte de los microorganismos del suelo, afectando a arboles y cultivos que usan estas fuentes de nutrientes para su crecimiento.

El origen de esta acidez resultó ser la precipitación pluvial (lluvia). El agua de lluvia contenía disueltos ácidos sulfúrico y nítrico. Estos ácidos se originaban cuando se mezclaba la humedad atmosférica natural con las emanaciones procedentes de las chimeneas industriales ubicadas a cientos de kilómetros del Lago Brooktrout. Este aire húmedo lleno de ácidos se condensa por el frío de las montañas y cae como lluvia ácida. Los compuestos azufrados se producen por la combustión de petróleo con alto contenido en azufre mientras que los compuestos nitrogenados son un subproducto de la combustión de la nafta (gasolina) de los motores de automóviles y en algunos procesos generadores de electricidad.

Los efectos perjudiciales de la lluvia ácida no se limitan a los lagos del nordeste de Estados Unidos, sino que muchos otros países del centro de América y de Europa se ven afectados por la formación de ácidos producidos por las emanaciones de sus propias fábricas.

Los ecosistemas acuáticos son los más vulnerables, sin embargo, también se ha notado graves daños en ambientes terrestres. En las plantas existe una disminución en el porcentaje de germinación, de capacidad fotosintética, menor resistencia a enfermedades, una mayor cantidad de lesiones en las hojas debido a la erosión de la cutícula protectora y una disminución en la absorción de nutrientes del suelo.

Las consecuencias biológicas de la lluvia ácida dependen en parte de las características del suelo y de las rocas sobre las cuales cae. Por ejemplo, en rocas calizas compuestas de carbonato de calcio, el amortiguador de pH de carbonato/ácido carbónico evita la acidificación del suelo y del agua. Sin embargo, cuando no existe este amortiguador natural, el pH puede descender gradualmente y de forma continua como resultado de las constantes precipitaciones de lluvia ácida. El problema puede empeorar cuando ocurre el deshielo de primavera ya que muchas especies pequeñas, sobre todo de anfibios, desovan en pequeños estanques y charcas formadas por este deshielo que libera una gran cantidad de ácido acumulado.

La lluvia ácida es uno de los problemas de contaminación más grandes a los que nos estamos enfrentando pues las precipitaciones pluviales no respetan fronteras y los contaminantes se generan a cientos de kilómetros de la zona afectada. La lluvia ácida devasta ecosistemas completos produciendo un bajo rendimiento de cultivos, perturbando áreas de pesca y destruyendo bosques.

Una mayor comprensión de las causas y los efectos de la lluvia ácida sobre los ecosistemas nos permitirá proponer soluciones más efectivas y de mayor alcance. Sin embargo, es necesario disminuir las emisiones de compuestos azufrados y nitrogenados para evitar que la lluvia ácida cause problemas cada vez más globales.


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